DESASTRE NUCLEAR EN CHERNÓBYL
Fue un accidente nuclear
sucedido en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin (a 18 km de la ciudad de
Chernóbil, actual Ucrania) el sábado 26 de abril de 1986. Es considerado como
el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (accidente
mayor, nivel 7), constituye uno de los mayores desastres medioambientales de la
historia.
Aquel día, durante una
prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento
súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear produjo el
sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la
explosión del hidrógeno acumulado en su interior.
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| ESCALA INTERNACIONAL DE DESASTRES NUCLEARES (INES) |
La cantidad de dióxido de
uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y
grafito expulsados, 4 materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas
200 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en
1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la
Unión Soviética a la evacuación de 116 mil personas provocando una alarma
Internacional.
EL ACCIDENTE
El núcleo del reactor
estaba compuesto por un inmenso cilindro de grafito de 1700 t, dentro del cual
1661 tubos metálicos resistentes a la presión alojaban 190 toneladas de dióxido
de uranio en forma de barras cilíndricas. Por estos tubos circulaba agua pura a
alta presión que, al calentarse, proporcionaba vapor a la turbina de rueda
libre. Entre estos conductos de combustible se encontraban 180 tubos,
denominados «barras de control» y compuestos por acero y boro, que ayudaban a
controlar la reacción en cadena dentro del núcleo del reactor.
El sábado 26 de abril de
1986 se propuso realizar una prueba con la intención de aumentar la seguridad
del reactor. Para ello deberían averiguar durante cuánto tiempo continuaría generando
energía eléctrica la turbina de vapor después de la pérdida de suministro de
energía eléctrica principal del reactor. Las bombas refrigerantes de emergencia
requerían de un mínimo de potencia para ponerse en marcha y rellenar el hueco
de entre 45 y 60 segundos hasta que arrancaran los generadores diésel.
Entre los productos de
fisión que se producen dentro del reactor, se encuentra el xenón135, un gas muy
absorbente de neutrones. Mientras está en funcionamiento de modo normal, se
producen tantos neutrones que la absorción es mínima, pero cuando la potencia
es muy baja o el reactor se detiene, la cantidad de Xe135 aumenta e impide la
reacción en cadena por unos días.
Un operador insertó las
barras de control para disminuir la potencia del reactor y esta decayó hasta
los 30 mw. A 30 mw de potencia comenzó el envenenamiento por xenón, y el
reactor se apagaría automáticamente. Para evitarlo, debieron aumentar la
potencia del reactor subiendo las barras de control, pero los operadores
retiraron manualmente demasiadas barras. De las 167 barras que tenía el núcleo,
las reglas de seguridad exigían que hubiera siempre un mínimo de 30 abajo, y en
esta ocasión dejaron solamente 8.
Con los sistemas de
emergencia desconectados, el reactor experimentó una subida de potencia tan
extremadamente rápida que los operadores no lograron detectarla a tiempo.
Cuando quisieron bajar de
nuevo las barras de control presionando el botón de apagado de emergencia (el
botón AZ-5 «Defensa de Emergencia Rápida 5»), estas no respondieron debido a
que posiblemente ya estaban deformadas por el calor y las desconectaron para
permitirles caer por gravedad, logrando insertarse alrededor de 2.5 m dentro
del núcleo antes de resquebrajarse debido a la enorme presión.
Se oyeron fuertes ruidos y
entonces se produjo una explosión causada por la formación de una nube de
hidrógeno dentro del núcleo, que hizo volar el techo de 1 200 toneladas del
reactor, provocando un incendio en la planta y una gigantesca emisión de
productos de fisión a la atmósfera.
REACCIONES
INMEDIATAS
Minutos después del
accidente, todos los bomberos militares asignados a la central ya estaban en
camino y preparados para controlar el desastre rápidamente. Las llamas
afectaban a varios pisos del reactor 4 y se acercaban peligrosamente al
edificio donde se encontraba el reactor 3. El comportamiento heroico de los
bomberos durante las tres primeras horas del accidente evitó que el fuego se
extendiera al resto de la central.
Dos días después, había 18
heridos muy graves y 156 heridos con lesiones de consideración producidas por
la radiación. Todavía no había una cifra del número de muertos, pero en un
accidente nuclear aumenta día tras día la lista de víctimas, hasta pasados
muchos años.
Los niveles de radiación
en las zonas más afectadas del edificio del reactor se han estimado en 5,6
röntgens por segundo, lo que equivale a más de 20 000 röntgens por hora.
Una dosis letal es de alrededor de 100 röntgens por hora, por lo que en algunas
zonas, los trabajadores que no tenían protección adecuada recibieron dosis
mortales en menos de un minuto.
El roentgen es una antigua
unidad utilizada para medir el efecto de las radiaciones ionizantes. Se utiliza
para cuantificar la exposición radiométrica, es decir, la carga total de iones
liberada por unidad de masa de aire seco en condiciones estándar de presión y
temperatura.
Un dosímetro capaz de
medir hasta 1000 R/s quedó enterrado en los escombros cuando se derrumbó una
parte del edificio, y otro se quemó al encenderlo. Todos los dosímetros
restantes tenían límites de 3.6 R/h, por lo que la aguja quedaba atascada en el
nivel máximo. En consecuencia, los operarios del reactor sólo podían determinar
que el nivel de radiación estaba en algún lugar por encima de los 3.6 R/s,
cuando en ciertas áreas llegaban a los 30 000 R/h.
La evacuación de Chernóbil
y de un radio de 30 km no se llevó a cabo sino hasta el 2 de mayo. Para
entonces ya había más de 1 000 afectados por lesiones agudas producidas
por la radiación.
EVACUACIÓN
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| Sarcófago hoy en día |
En un mes y 4 días se
terminó el túnel, y se inició el levantamiento de una estructura denominada
sarcófago, que envolvería al reactor y lo aislaría del exterior. Las obras
duraron 206 días.
Antes del accidente el
reactor contenía unas 190 toneladas de combustible nuclear. Se estima que más
de la mitad del yodo y un tercio del cesio radiactivos contenidos en el reactor
fue expulsado a la atmósfera; en total, alrededor del 3.5% del combustible
escapó al medio ambiente.
EFECTOS
SOBRE LA SALUD
Inmediatamente después del
accidente, la mayor preocupación se centró en el yodo radiactivo, con un
periodo de semidesintegración de ocho días. A fecha de 2011, las preocupaciones
se centran en la contaminación del suelo con estroncio-90 y cesio-137, con
periodos de semidesintegración de unos 30 años.
Algunas personas en las
áreas contaminadas fueron expuestas a grandes dosis de radiación (de hasta 50
Gy) en la tiroides, debido a la absorción de yodo-131, que se concentra en esa
glándula. El yodo radiactivo procedería de leche contaminada producida
localmente, y se habría dado particularmente en niños.
RESTRICCIONES
Poco después del accidente
varios países europeos instauraron medidas para limitar el efecto sobre la
salud humana de la contaminación de los campos y los bosques. Se eliminaron los
pastos contaminados de la alimentación de los animales y se controlaron los niveles
de radiación en la leche. También se impusieron restricciones al acceso a las
zonas forestales, a la caza y a la recolección de leña, bayas y setas.
Después del desastre, un
área de 4 kilómetros cuadrados de pinos, en la cercanía del reactor adquirió un
color marrón dorado y murieron, adquiriendo el nombre de "Bosque
Rojo". En un radio de unos 20 o 30 kilómetros alrededor del reactor se
produjo un aumento de la mortalidad de plantas y animales así como pérdidas en
su capacidad reproductiva.
EL INFORME DE LA AIMPGN DE
ABRIL DE 2006
En abril de 2006 la
sección alemana de la AIMPGN realizó un informe que rebate gran parte de los
resultados del resto de estudios realizados. Entre sus afirmaciones se
encuentra que entre 50 000 y 100 000 liquidadores han muerto hasta 2006. Que
entre 540 000 y 900 000 liquidadores han quedado inválidos. El estudio estima
el número de víctimas mortales infantiles en Europa en aproximadamente 5000.
Según el estudio sólo en
Baviera (Alemania), se han observado entre 1000 y 3000 defectos congénitos
adicionales desde Chernóbil. Sólo en Bielorrusia, más de 10 000 personas han
sufrido cáncer de tiroides desde la catástrofe. El número de casos de cáncer de
tiroides debidos a Chernóbil previsto para Europa, excluida la antigua Unión
Soviética (СССР), se sitúa entre 10 000 y 20 000, entre otras.















