Cultivo
con imanes
El cultivo con imanes, es más
que nada el uso de agua sometida a la acción de campos magnéticos generados por
imanes, el simple hecho de exponer el agua a un campo magnético puede
modificar las características del agua,
como temperatura, densidad, tensión superficial, viscosidad y conductividad.
El agua ionizada o imantada
tiene la capacidad de limpiar los depósitos de sales que se forman en todo tipo
de conductos, su aplicación en la agricultura ha demostrado acelerar considerablemente
el crecimiento de los cultivos, al aumentar su poder de disolución, aumenta la
capacidad de proporcionar nutrientes que forman parte de la fertilidad
potencial de los suelos y que no son solubilizados por el agua común, hace el
efecto de fertirrigación.
Incrementa la calidad de las
producciones, elevando los rendimientos por área, se pueden reducir los riegos
hasta en un 25% sin causar estrés hídrico en los cultivos, no tiene ninguna
contradicción para la salud animal o humana.
Otro de los
beneficios atribuidos al biomagnetismo es el ahorro de agua, producto de la
disminución del consumo de las plantas estimuladas.
La razón, es
el comportamiento de las proteínas de la membrana celular de la planta. Al ser estimuladas magnéticamente, éstas se
organizan en paralelo, compactándose, y endureciendo la membrana celular, de
esta forma se evita el proceso de evapotranspiración, (pérdida de agua por el
“sudor” de la planta) y por lo tanto deben regarse menos.
De hecho, de
acuerdo con los investigadores, se ha probado que las semillas tratadas
magnéticamente consumen hasta un 75% menos de agua. Así mismo, la planta produce mayor energía
para sí, porque no la pierde en su proceso de transpiración, por lo cual
aprovecha esta energía para estimular su metabolismo y crecer más.
De igual
forma, otros trabajos con relacionados con el biomagnetismo han permitido
demostrar los beneficios de este en materia de la conservación de la fertilidad
del suelo, y el uso de compostajes para agricultura orgánica.
En cultivos europeos se han provocado campos magnéticos con intensidades de
hasta 200 militestas, aunque en dimensiones distintas, y se han regado
plantaciones experimentales con agua magnetizada.
Por estas razones el biomagnetismo se plantea como una nueva metodología de siembra para dar respuesta a algunos de los problemas más complejos de la agricultura contemporánea: la escasez de agua, calidad y eficiencia de los cultivos, sin necesidad de más químicos fertilizantes.
Por estas razones el biomagnetismo se plantea como una nueva metodología de siembra para dar respuesta a algunos de los problemas más complejos de la agricultura contemporánea: la escasez de agua, calidad y eficiencia de los cultivos, sin necesidad de más químicos fertilizantes.

Sencillamente expectacular
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